miércoles, 2 de mayo de 2012

Soledad en la sobrepoblación





Personas y personitas que caminan muy deprisa, pensando en alguna meta en el puerto de las falsas ilusiones. Coches, motos y autobuses dejando un rastro de consecuencias nefastas para la vida.
Ruido. Humo. Desorientación.
No sé donde estoy y tampoco recuerdo el sitio del que salí. Tengo la sensación de haber estado dando vueltas y vueltas sobre mí mismo, andando en círculo y rodeado de una sombra que inunda cada centímetro de este extraño y desolador lugar. Un anciano se acerca y me pregunta la hora. Mi respuesta es seca, brusca y maleducada. El hombre se va murmurando enfadado. Estoy tan solo que ni siquiera soporto el contacto humano. Pero eso aquí es lo normal. Miles de individuos se cruzan diariamente rozándose, pero no se ven. Son pasto de unas llamas infinitas devoradoras de sueños. El mundo es un volcán, y nosotros, la lava que lo arrasa todo.

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